Una de las cosas más importantes para aprender un idioma es aprender a escuchar. Esta habilidad se desarrolla, cuando no simplemente oímos a los que nos rodean por el mero hecho de pretender que les prestamos atención sino cuando analizamos, observamos y tratamos de entender lo que nos dicen.
Saber escuchar, incluso en la lengua nativa, es algo que no todo el mundo sabe hacer, a veces pareciera que ni siquiera escuchamos lo que decimos nosotros mismos. Esto hace que en conversaciones, perdamos elementos importantes que nos desvíen del objetivo de la charla. No escuchar lo que nos dicen, puede darle a entender al otro interlocutor, que lo que diga tendrá poco valor. He sido testigo de discusiones en las cuales los involucrados, parecen tener un punto de vista similar, pero por no escuchar ni dejar hablar al otro pierden la oportunidad de entender que el otro, comparte su opinión, sólo que la idea está expresada en palabras distintas.
Cuando un niño aprende a decir sus primeras palabras, ha escuchado muchas veces esos sonidos que empieza a repetir, en algunos casos sin saber realmente lo que significan. Poco a poco, durante su crecimiento, empezará a construir sus conceptos que en principio serán los concretos y posteriormente los abstractos. La comprensión de los conceptos, irá determinada en gran medida por el uso del lenguaje que hagan las personas de su entorno, y por otro lado, será la observación junto al análisis la que permitirá al individuo consolidar dichos conceptos. En este proceso de observación, es indispensable, tal como lo dije al principio, escuchar.
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