domingo, 14 de julio de 2013

Ley de mínimo esfuerzo, la nueva realidad educativa venezolana

 En Venezuela, tristemente hay una frase que se ha instalado en la médula de los estudiantes en casi todos los niveles: ''diez es nota y lo demás es lujo''. En la escala venezolana estándar, veinte (20) puntos es el puntaje más alto, y diez (10) lo mínimo para aprobar una materia. Esta escala y el sistema educativo entero debe ser revisado, porque lamentablemente, los alumnos no se sienten motivados a esforzarse. No existe una sola causa, existen varios factores que en mi opinión nos han llevado a una situación que pareciera no tener salida fácil. Voy a mencionar seis aspectos dentro de la educación venezolana que me parece que no andan bien.

1. Las leyes están hechas para garantizar el derecho educativo sin realmente asegurar la calidad de la educación que se imparte dentro de los centros educativos.

2. Hay una actitud compasiva por los estudiantes, en la cual, el estudiante nunca es responsable si sale mal, sino más bien es el entorno el que está mal. Frente a esto debemos entender que toda persona dentro de un sistema educativo debe aprender a superarse más allá de las circunstancias que le rodeen. El entorno no puede ser siempre la excusa para el fracaso y la mediocridad.

3. El derecho de los niños y adolescentes a la educación se lleva al extremo. Al extremo, cuando se impide que bajo la excusa de este derecho se permite que haya individuos que irrespeten a sus compañeros y profesores sin tener sanciones. Esto deriva en más violencia escolar, frustración por parte de los docentes y coordinadores y finalmente, cuando las tragedias llegan a la escuela, no se puede hacer más que lamentarse.

4. Profesores sin la suficiente capacitación. ¿Cómo alguien puede estimularse a aprender algo cuando el ''modelo'' es una persona que no domina los contenidos o que no tiene la capacidad de guiar a otra persona a que asimile ciertos temas. No se trata de transmitir conocimientos, pero el profesor debe al menos dar la base para que el estudiante pueda asimilar lo que en principio es algo abstracto y desconocido.

5. Padres que no tienen tiempo para enseñar en la casa. Además de la escuela como instalación física, el hogar, es un centro de enseñanza, tal vez los padres no tengan la capacidad de hacer que el niño sea un ingeniero, pero sí deben educar a sus hijos sobre algunos aspectos sociales y monitorear la educación de sus hijos.

6. Un sistema educativo rígido, que ha cambiado muy poco y que cada vez está más lejos de la realidad actual. Hoy, tenemos muchas herramientas que antes no existían. En muchos programas ni siquiera se contemplan las tecnologías y hay profesores que aún asumen las tecnologías como algo fuera del aula. Si de verdad queremos lograr atrapar el interés de las nuevas generaciones, necesitamos integrar las tecnologías y no verlas como algo malo sino más bien como un apoyo dentro y fuera del aula.

Los elementos arriba planteados, no son los únicos bemoles de la educación, hay problemas más profundos y no todos pueden ser solucionados en el corto plazo. Sin embargo, creo que el Ministerio de Educación y las instituciones educativas deben sentarse y discutir seriamente cuál es el futuro de nuestra educación.