domingo, 2 de diciembre de 2012
¿En cuánto tiempo se aprende un idioma extranjero?
Me han preguntado muchas veces sobre la duración ideal de un curso o sobre el tiempo de estudio que requiere un idioma para llegar a dominarlo. En mi experiencia como profesor y estudiante de lenguas extranjeras y de mi lengua materna, considero que el tiempo que uno debe dedicarle al aprendizaje de un idioma no está definido ni limitado por tiempo. Aprender un idioma es algo que uno hace cada vez que lo utiliza para comunicarse incluso cuando uno se considera un buen usuario de dicha lengua. Ponerse límites de tiempo para el aprendizaje, es para mí un freno, ya que muchas veces cuando vemos que algo va a requerir mucho tiempo nos abstenemos de empezar para no tener que dejar la actividad por la mitad. Mi recomendación es: si quieres aprender una nueva lengua empieza ya, no esperes que te llegue la oportunidad de viajar al país en donde lo hablan, no pospongas el arranque si tienes la motivación, porque son las ganas de aprender y el tiempo para hacerlo el primer requisito y principal ingrediente para que el contacto con el idioma sea exitoso. Hagamos un ejercicio mental. Si tuviesemos el caso de dos niños (con capacidades intelectuales similares), uno de ellos pasa cinco años estudiando inglés todos los días. El otro estudia inglés un día a la semana. El primer niño, cuando salga de la escuela debería tener un nivel intermedio al salir del colegio y además tendrá confianza en lo que sabe porque lo ha puesto en práctica más veces. El segundo niño, tendrá menos confianza y contará probablemente con un nivel más bajo. Luego de este proceso, enviamos al segundo niño por seis meses a un país angloparlante. Mientras tanto el niño que ha estudiado más horas de inglés continua aprendiendo inglés como lengua extranjera. Pasados los seis meses el niño que viajó habrá subido mucho más su nivel de inglés respecto a sí mismo que el otro niño que estudia el idioma en escuela e institutos, por haber tenido más contacto y más presión para el uso del idioma (con la excepción de que haya estado en Florida). Sin embargo, en el largo plazo, si el niño que viajó no continúa sus estudios al regresar del curso en el extranjero será superado por aquel que se ha mantenido constante en los estudios. En conclusión el aprendizaje de una lengua es un proceso largo, que hay que disfrutar y llevar con paciencia. Para disfrutar este aprendizaje, no debemos limitar nuestro contacto a las aulas o a los viajes. Con el internet, la televisión, películas, canciones y libros en otros idiomas a los que podemos acceder podemos ponernos en contacto con otras lenguas más fácilmente de lo que pensamos. El lugar no es lo más importante y la mejor oportunidad para empezar suele ser ahora mismo.
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